El ex comisario Luis Patti, ingresa al auditorio "Hugo del Carril", para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. foto (DyN).En el contexto de una escena dramatica, llego a los tribunales el ex comisario Luis Abelardo Patti en camilla, con suero y con los ojos cerrados, comenzó el juicio oral y público contra el ex intendente de Escobar, el ex presidente de facto Reynaldo Bignone y otros acusados por una serie de crímenes perpetrados durante la dictadura en la zona de Campo de Mayo.
Otra prueba de que lo imposible solo tarda un poco más
Hay quienes dicen que el estoicismo significa “fortaleza de carácter ante la adversidad y el dolor”. ¿Cómo no pensar inmediatamente en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que en plena dictadura salieron a las calles a exigir la aparición con vida de todos sus hijos e hijas, los 30.000?
Vivimos muchos años de plena impunidad. Y eso nos hizo más fuertes, pero también más incrédulos. Por momentos, pensábamos que algunos juicios jamás llegarían, como el de la “Masacre de Margarita Belén”, en Chaco, y el juicio al genocida Luis Abelardo Patti. Pero llegaron: los hicimos posibles.
A esa impunidad, de carne y hueso, la empezamos a acorralar hace rato. Y cada vez le quedan menos lugares para esconderse. Porque ya hay más de 100 genocidas siendo juzgados y 102 hijas e hijos de desaparecidos recuperaron su identidad.
Vamos contando la historia con los nombres de los compañeros, reivindicando su lucha, recordando sus caras, sus abrazos, sus ideas, sus sueños. Seguimos construyendo condena social para que jamás se vuelva a repetir tanto dolor, porque nada revierte lo irreparable; absolutamente nada.
¿Cuántas veces le tendrá que aclarar Gastón Gonçálves a la historia que es el hijo de quien llevó su mismo nombre y fue secuestrado, desaparecido y asesinado en 1976?
¿Cuántas serán las veces que Juanita Muñíz Barreto, con la foto de su padre en la mano, tendrá que contar que “durante muchos años veía un uniforme y temblaba”, para que de una vez por todas se entienda lo que era el horror las 24 horas del día?
En 2008 el genocida Patti pretendía ocupar una banca en el Congreso y Manuel Gonçálves decía: “en estos momentos recuerdo a mi abuela, quien me encontró después de buscarme durante 19 años. Ella, como todas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, jamás bajó los brazos, pero con la experiencia de tantos años de impunidad sentía que era muy difícil que lleguemos a ver a Patti en prisión. Lamentablemente mi abuela murió hace unos meses y no pudo ver a Patti preso ni la llegada de la Justicia, vivió sus últimos 30 años con el dolor indescriptible de tener a su hijo y a su nuera desaparecidos y de ver que sus asesinos gozaban de impunidad.Mi familia, como la de Juana, Diego y Antonio Muñíz Barreto y todas las de las víctimas de Patti, fue afectada en cuatro generaciones: la de mis abuelos, la de mis padres, la de mi hermano Gastón y la mía, y la de mi hija y mis sobrinos. Pero además nuestra lucha no es sólo por nuestras familias, sino por toda la sociedad, que fue afectada en su conjunto por el genocidio”.
Ahora Patti va a ocupar un banquillo: el de los acusados por crímenes de lesa humanidad. Se lo juzgará desde el lunes 27 de septiembre por allanamientos ilegales, secuestros, tormentos y homicidios. Exigimos que se lo condene a cárcel común, perpetua y efectiva por todos los compañeros.
Hay quienes dicen que el estoicismo significa “fortaleza de carácter ante la adversidad y el dolor”. ¿Cómo no pensar inmediatamente en las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que en plena dictadura salieron a las calles a exigir la aparición con vida de todos sus hijos e hijas, los 30.000?
Vivimos muchos años de plena impunidad. Y eso nos hizo más fuertes, pero también más incrédulos. Por momentos, pensábamos que algunos juicios jamás llegarían, como el de la “Masacre de Margarita Belén”, en Chaco, y el juicio al genocida Luis Abelardo Patti. Pero llegaron: los hicimos posibles.
A esa impunidad, de carne y hueso, la empezamos a acorralar hace rato. Y cada vez le quedan menos lugares para esconderse. Porque ya hay más de 100 genocidas siendo juzgados y 102 hijas e hijos de desaparecidos recuperaron su identidad.
Vamos contando la historia con los nombres de los compañeros, reivindicando su lucha, recordando sus caras, sus abrazos, sus ideas, sus sueños. Seguimos construyendo condena social para que jamás se vuelva a repetir tanto dolor, porque nada revierte lo irreparable; absolutamente nada.
¿Cuántas veces le tendrá que aclarar Gastón Gonçálves a la historia que es el hijo de quien llevó su mismo nombre y fue secuestrado, desaparecido y asesinado en 1976?
¿Cuántas serán las veces que Juanita Muñíz Barreto, con la foto de su padre en la mano, tendrá que contar que “durante muchos años veía un uniforme y temblaba”, para que de una vez por todas se entienda lo que era el horror las 24 horas del día?
En 2008 el genocida Patti pretendía ocupar una banca en el Congreso y Manuel Gonçálves decía: “en estos momentos recuerdo a mi abuela, quien me encontró después de buscarme durante 19 años. Ella, como todas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, jamás bajó los brazos, pero con la experiencia de tantos años de impunidad sentía que era muy difícil que lleguemos a ver a Patti en prisión. Lamentablemente mi abuela murió hace unos meses y no pudo ver a Patti preso ni la llegada de la Justicia, vivió sus últimos 30 años con el dolor indescriptible de tener a su hijo y a su nuera desaparecidos y de ver que sus asesinos gozaban de impunidad.Mi familia, como la de Juana, Diego y Antonio Muñíz Barreto y todas las de las víctimas de Patti, fue afectada en cuatro generaciones: la de mis abuelos, la de mis padres, la de mi hermano Gastón y la mía, y la de mi hija y mis sobrinos. Pero además nuestra lucha no es sólo por nuestras familias, sino por toda la sociedad, que fue afectada en su conjunto por el genocidio”.
Ahora Patti va a ocupar un banquillo: el de los acusados por crímenes de lesa humanidad. Se lo juzgará desde el lunes 27 de septiembre por allanamientos ilegales, secuestros, tormentos y homicidios. Exigimos que se lo condene a cárcel común, perpetua y efectiva por todos los compañeros.
H.I.J.O.S.Viernes 24 de septiembre de 2010

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